Page 64 - Revista SPORL - Vol 46. Nº3
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. L. Díez, et al


            cial periférica, evolucionando posteriormente a un cua-  BIBLIOGRAFÍA
            dro meníngeo con aparición de síntomas neurológicos y   1   Jean MK, Fletcher EC. Tuberculous otitis media. JAMA 1983; 249:2231-2.
                                                              2   Turner AL, Fraser JS. Tuberculous of the middle ear cleft in children: a clinical and
            empeoramiento del nivel de conciencia, desembocando   pathological estudy. J Laryngol Otol 1915;30:209-47.
            en coma.                                          3   Ruiz dRM R, Perez C, Ibañez D. Tuberculosis of the middle ear. A case report. Acta
                El  diagnóstico  definitivo  se  basa  en  el  aislamiento   Otorrinolaringol Esp 1997;8:658-9.
                                                              4   M‘ Cart HWD: Tuberculous disease of middle ear. J Laryngol Otol 40:456-466,
            del microorganismo en las secreciones, tejidos o líquidos   1925.
            corporales, mediante el teñido de los bacilos acido-alco-  5   Marion MS, Hinojosa R. Temporal bone histopathology. Tuberculous otitis media.
            hol resistentes con la técnica de Ziehl-Neelsen, cultivos,   Am J Otolaryngol 1989;10:432-4.
                                                              6   Lucente FE, Tobias GW, Parisier SC, et al: Tuberculous otitis media. Laryngoscope
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            PCR, ADA.   La prueba cutánea de la tuberculina es un   1978; 88:1107-1116.
            signo de una infección presente o pasada. En nuestro   7   Windle-Taylor PC, Bailey CM. Tuberculous otitis media: a series of 22 patients.
            caso, todas estas pruebas resultaron negativas. Con fre-  Laryngoscope 1980;90:1039-1044.
                                                               I
                                                              8   noue T, Ikeda N, Kurasawa T et al. A case of middle ear tuberculosis ; PCR of the
            cuencia la otomastoiditis tuberculosa se va a diagnosti-  otorrhea was useful for the diagnosis. Kekkaku 1999; 74(5):453-6.
            car por la anatomía patológica, identificando granulo-  9   Kehrl W, Hartwein J, Ussmeller J. Clinical aspects and histopathology of middle
            mas epitelioides necrotizantes. 9                  ear tuberculosis. Laryngorhinootologie 1993;72(7):328-32.
                                                              10  Blumberg GM, Burman WJ, Chaisson RE, et al. American Thoracic Society/Centers
                Por  lo  tanto,  ante  una  sospecha  clínica  de  otitis   for Disease Control and Prevention/Infectious Diseases Society of America :
            media  tuberculosa  (otorrea  crónica  resistente  al  trata-  treatment of tuberculosis. Am J Respir Crit Care Med 2003;167:603-62.
            miento, múltiples perforaciones timpánicas, hipoacusia,   11  Singh B. Role of surgery in tuberculous mastoiditis. J Laryngol Otol 1991;105:907-915.
            parálisis facial) y radiológica ( ocupación de oído medio
            y celdillas mastoideas, sin evidencia de colesteatoma), es
            necesario realizar pruebas microbiológicas y en el caso
            de resultar negativas, recurrir al estudio histopatológico,
            donde la presencia de granulomas con necrosis caseosa
            o las células de Langhans nos pueden orientar hacia la
            patología tuberculosa.
                El tratamiento es primariamente médico, emplean-
            do un régimen de 6 meses con isoniazida y rifampicina,
            asociando pirazinamida en los dos primeros meses. En el
            caso de afectación meníngea se recomienda un régimen
            de 9 a 12 meses.  Nosotros iniciamos el tratamiento con
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            cuádruple terapia antituberculosa (isoniazida, rifampici-
            na, pirazinamida y estreptomicina). El tratamiento qui-
            rúrgico  mediante  mastoidectomía,  estaría  indicado  en
            casos  de  absceso  subperiósticos,  falta  de  respuesta  al
            tratamiento médico y en ausencia de diagnóstico etio-
            lógico, permitiendo la toma de biopsia y el inicio precoz
            del tratamiento, siendo su empleo cuestionable en las
            parálisis  faciales.   En  la  paciente  que  presentamos,  la
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            toma de biopsia permitió llegar al diagnóstico etiológico
            de la enfermedad, habiendo resultado el resto de prue-
            bas negativas hasta el momento.

            CONCLUSIÓN
            1- A pesar de la baja incidencia de la otitis media tu-
            berculosa, no debemos descartar su presencia en otitis
            crónicas supuradas resistentes al tratamiento. Debemos
            pensar en su etiología tuberculosa ante una otorrea per-
            sistente a pesar del correcto tratamiento, perforaciones
            múltiples timpánicas, hipoacusia severa precoz y paráli-
            sis facial.
                2- El diagnóstico se basa en la identificación del mi-
            croorganismo.  El  tratamiento  es  inicialmente  médico,
            reservando la cirugía ante ausencia de diagnóstico y em-
            peoramiento clínico.


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